miércoles, 17 de julio de 2013

Autobiografía

Lo que sé de mi

Trece de mayo, una fecha de muy buenas noticias para la sociedad, para la iglesia y para mis padres.

El trece de mayo de 1888 en Brasil, el emperador Pedro II, mediante la ley Áurea, decreta la abolición de la esclavitud; una excelente noticia para la sociedad de ese entonces. Por otro lado, en Fátima, Portugal en 1717 ocurre la primera aparición de la virgen, que fue proclamada así, la Virgen de Fátima; con un acontecimiento de este calibre, la iglesia católica crece en fieles. Por último, pero no menos importante el trece de mayo de  1995 da comienzo esta historia.

Nací en la ciudad de Guatemala en pleno conflicto armado interno, por suerte solamente hacía falta un año par que se firmaran los acuerdos de paz. Mis papás cuentan que aunque no fui concebida dentro del matrimonio, ellos siempre quisieron tener una familia. Yo en lo personal tengo mis dudas, pero 19 años de casados demuestran lo contrario. A diferencia de mí, mi hermana (casi tres años después) sí fue concebida dentro del matrimonio y creo que por eso tuve, en algún tiempo, rivalidad con ella; por suerte ahora ya somos dos personas civilizadas y podemos convivir en el mismo cuarto.

Gracias a Dios estudio desde que tengo 4 años. Lo curioso de mi educación es que pertenecí a dos “bandos” pero ahora, en la universidad, me he decidido por uno solo. Estudié toda mi primaria en un colegio salesiano (llamado Liceo Salesiano) y me gradué de un colegio jesuita (Liceo Javier). La elección entre ser salesiano y jesuita radica en mi forma de ser. Los salesianos tienen un enfoque hacia los jóvenes por esta razón son más informales, sueltos e incluso creativos; yo no tengo mucho de esas características. En cambio, los jesuitas son más serios, intelectuales  y su objeto de atención es el ser humano en todas sus etapas, no solamente una fase de él; plenamente me identifico con eso. Sea como sea, sirvo a los demás al modo de Jesús y la universidad en la que estudio me apoya en eso.

No cabe duda de que los mejores años de mi vida sucedieron en el Liceo Javier. Recuerdo que allí fue donde aprendí el amor al arte, el amor al servicio y fortalecí mi manera de ser. Fue en esos años cuando me subí por primera vez a un escenario y descubrí que tenía talento para ser actriz. Fue en esos años cuando me alejé de mi casa, de mi burbuja, de mi entorno por primera vez (por un corto tiempo, claro está) con el fin de servir a otro. Fue en esos años cuando me interesé por la filosofía, la literatura, la sociología y me di cuenta de que mi pasión eran las letras y no los números. Gracias a esos cinco años vividos tan esplendorosamente ahora soy lo que soy y hago lo que hago.

La universidad ha significado un cambio muy grande dentro de mi vida. Estudio Ciencias de la Comunicación en la Universidad Rafael Landívar y para mí, es la mejor carrera que pude haber escogido. Ya que desde ella puedo hacer todo lo que a mí me gusta; solo depende del enfoque que yo quiera darle.

Actualmente participo voluntariamente en una ONG a la cual dedico mi vida. En ese lugar me he interesado por la realidad en la que vivo, pero también en la que viven mis compatriotas y he trabajado hombro con hombro con otros voluntarios para mejorar esa realidad y poder así vivir en un mejor país. Un techo para mi país se ha convertido en parte del aire del que vivo y que me hace feliz. Mi amor por la actuación aún sigue latente, pero por razones de tiempo he dejado de practicarlo; recientemente me he estado incluyendo en procesos de actuación dentro del marco audiovisual pero nada reemplaza mi compatibilidad con los escenarios teatrales.


Con el paso del tiempo he descubierto que crecer no es fácil, en realidad, muchas veces es doloroso. Para mí fue doloroso dejar el colegio que tanto había aportado a mi formación como ser humano por tener que ir a la universidad. Pero también he aprendido que crecer nos hace seres mucho más maravillosos, con futuros brillantes, no solo para nosotros sino para hacer crecer a nuestra sociedad.  Ahora, en este primer año de mi vida como adulta (según la Ley), sé lo que quiero lograr en mi vida que es, ser una persona exitosa y de bien que nunca olvide de dónde vino y a dónde va.

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